mentecatos de la ciencia

01 junio 2006

VAYA TIMO¡

Perdonad mi ausencia, he vuelto.

Hola queridos fieles, furibundos seguidores de mis sabias epístolas. Tras un periodo de recogimiento, de ejercicios espirituales, de introspección interior buscando acallar mi super-yo frente a mi pecaminosa tendencia a dejar que el ello arremeta contra mi pureza, he vuelto. Y lo hago para quedarme, para avivar las llamas de nuestra cruzada contra los malnacidos que venden misterios, para menoscabar su moral de tres al cuarto. Llamo a mi vera a los desahogaos, a los desarraigados que se han visto desplazados a mercadear con su filosofía en el rastro ante los oídos sordos de la plebe, a los doctores que han tenido que sacrificar sus tesis haciendo oír su voz en ambientes frikies. Venid a mi orcos y zampos y arropad la cruzada contra la maldad que se encarna en aquellos que desconfían de nuestra realidad, la vendetta contra la fuerza de una ignorancia que arrastra y traga ruedas de molino y da credenciales a alternativas a nuestros dogmas. ¡Nuestros dogmas nos han hecho fuertes y no podemos flaquear en su santa defensa¡

He vuelto, y mi grito mántrico es ¡VAYA TIMO!

21 marzo 2006

¿DEBEMOS RESPETAR LA MEMORIA DE LOS MUERTOS?

Nosotros, que no creemos en nada y menos en las pendejadas de quienes entienden que puede existir vida más allá de esta terrenal existencia, tenemos una fuerte duda existencial, no exenta de una abrasiva carga emocional que nos corroe por no poder controlarla racionalmente.

¿Debemos respetar la memoria de los muertos? La verdad es que mi primer impulso es decir que no, que a la mierda los muertos, que a vivir la vida, y que vaya desperdicio de creencias sí el muerto abrazaba alguna fe. En la NADA de poco le servirá. Conozco mil citas de filósofos que harían añicos cualquier intento racional de comulgar con algún tipo de trascendencia a este cúmulo de reacciones químicas en constante degradación que es nuestro organismo. Sí el muerto es Jiménez del Oso o cualquiera de su corte, que les den morcilla, pues ni siquiera habrán tenido la satisfacción de comprobar el grave y nauseabundo error en el que vivieron al pensar en que existía algo más allá de lo que nuestra ciencia puede entender y explicar.

Pero, no duermo pensando en una cuestión ¿debo respetar la memoria de mi añorado cómplice en mil triquiñuelas Javier Corzo? ¿será mi misión despojar su memoria de la mínima dosis de respeto que él le negó a quienes no opinan como él o creían en sus mismas verdades consumadas? Esta duda me quita el sueño, pues hacerlo sería ser consecuente con nuestro credo, llevar a su más clara consecuencia esa máxima que marca nuestro camino del desprecio a las ideas ajenas, al librepensamiento, a la sumisión de cátedra, poltrona y diploma: la máxima de difamar sin contemplaciones a todo el que se meneé, incluso al que no lo hace por vago o por muerto.

Leo por algunos blogs que de Corzo se podrían decir muchas cosas pero ninguna buena. ¿Y qué más da? Como muchos de nosotros tenía la sana costumbre de opinar sobre lo que no conocía y reírse de lo que ignoraba; por último incluso había logrado haciendo uso de la ironía y la tergiversación, sembrar la duda sobre la honorabilidad de algunos colegas de profesión. Él fue un firme militante de nuestro movimiento y nunca cuestionó demasiado la ética y moralidad de los medios que se usaba para lograr su objetivo: ¿acaso el fin no justifica los medios? Sí hacia falta una firma, ahí estaba aportando su rúbrica con el peso específico del argumento de autoridad que siempre supone para los impresionables ignorantes un título y un rango académico. Fue fiel a nuestra causa y cuando por fin comenzaba a través de la controversia y la tergiversación a lograr la popularidad y el reconocimiento que nunca tuvo por su trabajo como científico, el destino irrumpió de forma demoledora en su despacho apagando su vida. Con seguridad lo encontró trabajando, preparando algún articulo o entrada a nuestros blogs amigos, labor que últimamente y por un proceso de repentina moralidad, había relegado para después de sus horas de trabajo oficial.

¿Debo respetar la memoria de los muertos que he querido estando vivos cuando metafóricamente he bailado sobre la tumba de otros que he odiado cuando estaba vivos? Cuando mi ánimo se temple tal vez reúna fuerzas para sacar partido de esta pérdida que hoy me duele. Él lo habría querido; tal vez elevándolo a la categoría de mártir, de caído por la causa; quizá organizando algún homenaje donde podamos recoger fondos para la causa; quizá achacando su perdida a una maléfica conspiración. Ahora estoy aturdida, mañana será otro día y me deberé hacer la misma pregunta: ¿Debo respetar la memoria de los muertos que he querido estando vivos cuando metafóricamente he bailado sobre la tumba de otros que he odiado cuando estaba vivos?

14 marzo 2006

CIENCIA Y PEDOCIENCIA: llamando a filas

CURSO INTERDISCIPLINAR YO ME LO GUISO YO ME LO COMO

La ciencia como a mi me gusta y conviene. CIENCIA Y PEDOCIENCIA
Con la filosofía de que el verdadero conocimiento no nos interesa, y que cualquier medio o recurso es utilizable para machacar a los que no abrazan nuestra verdad, ponemos en marcha una nueva edición de nuestro curso interdisciplinar Yo me lo guiso, Yo me lo como, CIENCIA Y PEDOCIENCIA, donde estaremos todos y todas las locuelas. Ya sabéis que es una de las pocas oportunidades que tenemos para unificar estrategias y para que nuestra hermandad se fortalezca. Además, como continúan sin hacernos caso en el mundo académico y científico, sigue siendo el único espacio en el que podemos disfrazar nuestra actividad de rigurosa.

Como sabéis, una colega mía dirige el curso y en el mismo estaremos todos los chachis. El genio de la capa y mente maravillosa; el violento y eterno becario, licenciado en otra pedociencia; el plumilla mentiroso y sabelotodo de magonia; el no vaso de barrio sésamo; y toda la pandilla de parásitos de las diferentes facultades que habitualmente dedicamos los recursos públicos y el tiempo por el que nos pagan a nuestras batallitas personales, al margen de otras miserias inconfesables.

Seguiremos dando más información.

10 marzo 2006

DESHAOGATE CON NOSOTROS



EL CONGRESO DE LOS DESAHOGADOS
No te lo pierdas, estaremos todos.
Matricúlate ya y recibe nuestro manual del perfecto escéptico, una obra origna de imbestigadores onrrados, la güeb que chirría en la neurona de los ponentes.

09 marzo 2006

LA VIRGEN ME HA DADO UN MENSAJE

LA VIRGEN ME HA DADO UN MENSAJE
Soy una elegida. La Virgen ha confiado en mí como transmisora de su verdad y tras unos alocados carnavales ya estoy en condiciones de cuaresmar y compartir con mis queridos compañeros la esencia de su mensaje. Básicamente me ha dicho que soy la elegida, que siempre lo he sido y que quien no esté de acuerdo anda mal de la cabeza o es un jodido negociante. Y que encima se pudrirá en el infierno. Tengo la verdad, coño, y mi dogma no es discutible. Dicho esto, querido hermanos, quiero desterrar el odio y con misericordia atacar la superstición de los platillistas. Del brazo de mi caudillo el generalísimo Ricardo Zampo dirigiremos las huestes de nuestro sabio escepticismo, no dejaremos títere con cabeza, sodomizaremos a esos crédulos ignorantes y les cubriremos con la capa sagrada de nuestro pope Sarmienta, castigando a los incautos que persistan con las llamas del plumífero Gametano, nuestro santo patrono cónsul de magonialandia.

¡Temblad astrólogos, cartomantes, ufólogos, periodistas de misterios sin fin, ikerjimenez.com, benitistas...¡ por la gloria del choped que os haremos morder el polvo y reconoceréis a nuestra sagrada ciencia como la única forma de existir. A pesar de todo os bendigo cabrones hijos de puta ignorantes, y me compadezco por vuestro defecto cromosomático, ese que me invita a aplicaros la eugenesia que las tontas leyes me prohíben. ¡Arriba Blás!, ¡Viva Klass!..¡Heir yo misma!.

La Virgen se me ha aparecido, y como cientificamaniática o sociopática que soy tengo un dilema: ¿como puede ser Virgen habiendo parido? A la mierda, la única Virgen que conozco soy yo misma.

02 marzo 2006

PARA LOS TONTOS DE LA CIENCIA

Me ha gustado tanto este perfil de Alfonso Aguilo, que he tenido que reproducirlo en mi blog. Yo, como socióloga y sociópata que soy, doctora en todo ello y poseedora de las verdades que para otros, carentes de mi sapiensa, están vedadas, veo algo de luz en este escrito como sí de un efecto espejo se tratara. Tendré que hablar con mis compañeros de reparto, los que aplauden con sus orejas mis gracias, mi verbo facil, mi desparpajo insultante que no deja títere con cabeza, para que lean este texto e incluya dentro de los personajes a erradicar, a este intelectual de tres al cuarto llamaod Alfonso Aguilo. Ni misterios, de alternativas a la mediocridad científica que practicamos, ni nada de nada. Yo me declaro, sin posibilidad de ser rebatida, "perspicaz", y declaro que todos aquellos que no piensan como yo, que no firman las cartas de protestas y minan el prestigio y la credibilidad de los que ofrecen visiones alternativas de la realidad, "son tontos". He dicho

Alfonso Aguiló, "El problema de ser tonto"

«Nos encontramos, pues, con la misma diferencia que eternamente existe entre el tonto y el perspicaz. El perspicaz se sorprende a sí mismo siempre a dos dedos de ser tonto; por ello hace un esfuerzo para escapar a la inminente tontería, y en ese esfuerzo consiste la inteligencia.

»El tonto, en cambio, no se sospecha a sí mismo: se parece sensatísimo, y de ahí la envidiable tranquilidad con que el necio se instala en su propia torpeza. Como esos insectos que no hay manera de extraer fuera del orificio en que habitan, no hay modo de desalojar al tonto de su tontería, llevarle de paseo un rato más allá de su ceguera y obligarle a que contraste su torpe visión habitual con otros modos de ver más sutiles.

»El tonto es vitalicio y sin poros. Por eso decía Anatole France que un necio es mucho más funesto que un malvado. Porque el malvado descansa algunas veces; el necio jamás.»

Estas reflexiones de Ortega y Gasset resultan muy interesantes para todos, porque todos tenemos algo de necedad, y sobre todo porque sólo demostramos ser inteligentes cuando sabemos advertirla y escapar de ella con normalidad. Nos manifestamos inteligentes precisamente cuando advertimos que con nuestras intuiciones totalmente previsibles, con nuestra aburrida reiteración de prejuicios y estereotipos, con nuestra incapacidad para cambiar de punto de vista sobre las personas o los asuntos, o con nuestro ridículo empeño en aparecer como personas más documentadas e inteligentes de lo que somos, lo que demostramos en realidad con todo eso es que no hemos advertido que estábamos a dos dedos de ser tontos, o que lo hemos advertido pero no hemos sabido parar a tiempo.

Todos incubamos necedad, y quizá debemos seguir el consejo de Ortega y atrevernos a dar un paseo más allá de nuestras seguridades, esforzarnos por contrastar nuestra visión de las cosas con las de otras personas, a las que quizá hasta ahora hemos menospreciado sin molestarnos mucho en entenderlas.

Ser tonto no es tener mayor o menor coeficiente intelectual. Todos conocemos personas con un CI modesto pero con una enorme sensatez. Y personas supuestamente muy inteligentes pero tan engreídas que son verdaderamente tontas. Los tontos han llegado a serlo a base de repetir actuaciones en las que les ciega una vanidad tonta, una susceptibilidad necia, una suficiencia estúpida o una envidia torpe.

Todos tenemos limitaciones, y demostramos inteligencia al advertirlas y procurar aceptarlas y superarlas poco a poco. El tonto, en cambio, no las advierte, y si las advierte, intenta disimularlas a todo trance, y eso nunca sale bien.

Para no hacer el tonto, lo primero es estar dispuestos a reconocer la verdad de las cosas. "No conozco otro modo de extirpar un defecto o un vicio personal que declararlo y ponerlo sobre la mesa de la sinceridad", escribió Gregorio Marañón. Si somos sinceros advertiremos que con demasiada frecuencia nos empeñamos en mantener nuestra opinión aunque sea manifiestamente mejorable, o queremos aparentar una seguridad que no tenemos y hacemos entonces el ridículo más espantoso, o estamos demasiado pendientes de nuestro rango y resultamos patéticos.

Ser tonto tiene mucho que ver con el prejuicio y el estereotipo, pues ambos son jubilaciones del esfuerzo por pensar. Enjuiciamos todo con arreglo a lo que nos cae bien, a nuestra intuición quizá un poco apolillada por manías y obstinaciones. Nos dejamos llevar por antojos intelectuales que conducen a la ofuscación y a la terquedad. Permitimos que las ideas fijas sustituyan al pensamiento abierto y libre. Perdemos así la lozanía mental y nos aproximamos paso a paso al problema de ser tonto.

22 febrero 2006

ME LLAMO TERESA CIBERNETICA

Hola, me llamo Teresa la Cibernetica y desde hoy, con sentido del humor e ironía, os quiero ofrecer mis puntos de vista sobre lo humano y lo divino. Los blogs tienen eso, que cada uno los administra como quiere y el presente irá destinado en gran parte a analizar los dimes y diretes de personajillos como yo, que vivimos de la administración pública mientras dedicamos nuestro tiempo a otros menesteres, como por ejemplo decirle a la gente lo que tiene y como tiene que pensarlo. Somos pocos pero hacemos ruido, y no encanta utilizar sin razón ni argumentos palabras como "ciencia" para atacar a quienes nos tocan las narices. La administración nos paga y podemos dedicar todo el tiempo del mundo a ese menester, mientras nadie nos inspeccione. Ahora ando detrás de unos polvos supuestamente mágico que parecen estar curando a la gente en la isla de Tenerife.
Por cierto, no sé si lo he dicho, pero soy experta en sociología, lo que me capacita para opinar sobre todo con la máxima sapiensa y autoridad. Quién no esté de acuerdo conmigo es un mal nacido, un negociante estafador o un deficiente mental. Me encanta la ética, la cibernética y el café, mejor en horas de trabajo.